Cuenta la leyenda,
que cuando amanece una dama se lamenta,
que se sienta en la roca más alta junto al mar,
y oye las olas sonar.
Que la dama se encuentra sola,
y pensamientos inundan su testa
hasta que la luna protesta
e incluso el día siente que se le va.
Ve cómo el sol se desvanece
y mira al cielo y no ve ninguna estrella brillar,
su corazón desfallece
mientras ella desea poder amar.
Una lágrima asoma por sus hermosos ojos
y muere en la comisura de sus labios,
piensa que no hay razón por la que Dios
quiera separarlos.
Tumbada en su lecho,
abrazada a una falsa ilusión,
le presiona en el pecho
el vacío de su corazón.
¡Ay, amado mío! ¿Dónde estarás?
Maldita distancia que me impide poderte abrazar,
darte mil besos y mi alma llenar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario